Sáb. Jul 20th, 2024

Pasadas las 20, la apertura del escenario estuvo a cargo de las bandas locales “Gurí” y “El Delirio de la Parca”, integradas por músicos concordienses de destacada trayectoria, donde Las mismas fueron seleccionadas por la productora del evento.

El sol se ocultó tras el horizonte y la oscuridad comenzó a cubrir el estadio. Las luces del escenario se encendieron, y la emoción invadió el aire. Los acordes de guitarra se dejaron escuchar en la distancia, mientras el público estallaba en aplausos y vítores.

La Renga apareció en el escenario como una fuerza de la naturaleza. Gustavo «Chizzo» Nápoli, el carismático líder de la banda se plantó frente al micrófono con su guitarra en mano. El bajo de Gabriel «Chiflo» Sánchez y la batería de Jorge «Tanque» Iglesias se unieron a la melodía, creando una armonía explosiva.

La costanera temblaba al compás de los temas de su último disco “Alejado en la red”. y con los más emblemáticos de La Renga como «La razón Que Te Demora “que resonaban en el alma de cada espectador, mientras que canciones como «El Final Es En Donde Partí» levantaban la adrenalina de la multitud, que saltaba y coreaba cada palabra con devoción.

La energía de la banda era contagiosa. Las luces intermitentes iluminaban el escenario, creando un ambiente mágico. El sonido ensordecedor de las guitarras y la potente voz de Chizzo se fusionaban en una sinfonía de rock que llenaba el recinto y hacía vibrar los corazones de todos los presentes.

El tiempo parecía detenerse mientras La Renga tocaba canción tras canción. La noche avanzaba, pero nadie quería que terminara. El público se entregaba por completo a la música, dejándose llevar por el ritmo y la pasión que emanaba del escenario. Los coros colectivos y los aplausos resonaban en cada rincón, creando un ambiente de comunión y hermandad entre los asistentes.

Finalmente, después de dos horas de intensidad y euforia, (no sé bien el tiempo, porque perdí toda lógica de tiempo y espacio) el recital llegó a su fin. Los últimos acordes de la última canción se desvanecieron en el aire, dejando un silencio momentáneo antes de que la multitud estallara en un aplauso ensordecedor y gritos de alegría. La Renga se despidió con una reverencia, agradeciendo a sus seguidores por una noche inolvidable.

Y así, entre acordes poderosos y letras que calaban en lo más profundo, el recital de La Renga en Concordia se convirtió en un momento mágico, un encuentro que quedará grabado en la historia de la ciudad y en el corazón de cada uno de los asistentes. Fue una experiencia que trascendió lo musical, un canto a la pasión y a la conexión humana que solo la música puede lograr.

 

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